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Branding en el sector agrícola
Branding en el sector agrícola

BRANDING EN EL SECTOR AGRÍCOLA

Nuestro campo necesita urgentemente un cambio intergeneracional. Tomemos como ejemplo la inversión gradual de la pirámide de población española. La base se hace más estrecha y la cima se ensancha. Es razonable suponer que nuestros agricultores necesitarán colgar azadones y horcas tarde o temprano.

Si hablamos de una industria atractiva en sí misma, como la electrónica, los medios de comunicación, la alimentación, la automoción y la hostelería, que ocupó la posición más alta en el ranking de los Premios Randstad 2014, entonces no hay problema, pero el hecho es que los agricultores no es dominante. en la profesión más joven.

Por otro lado, a través de las últimas reformas llevadas a cabo en la Política Agrícola Común (PAC) de la Unión Europea, además de promover las buenas prácticas agrícolas y medioambientales y establecer diversas leyes y reglamentos de gestión, también se intenta incentivar algunas ocupaciones.

En el marco vigente de las PAC aprobadas durante 2015-2020, en enero del año pasado, que uno de los objetivos de esta nueva ronda del plan de desarrollo rural es atraer a 15.000 nuevos agricultores jóvenes en cinco años.

LA EVOLUCIÓN DEL BRANDING EN EL SECTOR AGRÍCOLA

La evolución del branding en el sector agrícola
La evolución del branding en el sector agrícola

Las empresas agrícolas suelen estar ubicadas en entornos rurales, generalmente en manos de una misma familia y transmitidas de generación en generación, por lo que si no están en el círculo es difícil conocer los entresijos de un departamento. Poco, ha perdido sus características originales y se ha movido hacia la modernización, la complejidad y la especialización se han logrado.

Los agricultores deben controlar el 100% de los factores que intervienen en las etapas de siembra y cosecha y en el proceso productivo agrícola, como la estacionalidad del producto, el clima, posibles plagas, etc.

Con el tiempo, el profesional tuvo que incorporar conocimientos relacionados con temas como seguridad alimentaria, trazabilidad de procesos o actividades de exportación, a lo que en los últimos años se han sumado un gran número de empresas agrícolas. En áreas relacionadas con la imagen más modernizada de los agricultores, estos reciben cada vez más una formación más estandarizada, lo que aporta un mayor valor añadido a los jóvenes agricultores. En la mayoría de los casos y al mismo tiempo aceptó los datos personales de la formación en dirección corporativa y dirección de equipos que actualmente imparten muchas universidades y escuelas de negocios de nuestro país. La entrada en el panorama de la agricultura ecológica y el aumento del consumo de 0 kilómetros -con especial énfasis en la obtención de productos locales y estar lo más cerca posible del lugar de residencia- especialmente las familias jóvenes, también lo representan como un acto, ámbitos en los que los agricultores más noveles pueden desarrollarse a la hora de buscar su lugar en un sector que, como veíamos antes, a veces presenta unas reticencias difíciles de vencer por parte de los recién llegados.

DEL SMARTPHONE A LA ESCENA

Del smartphone a la escena
Del smartphone a la escena

Si los agricultores están cada vez más comprometidos con exportar al menos algunos de sus productos, entonces está claro que necesitan herramientas y plataformas que les permitan tener un contacto directo e instantáneo con sus principales interlocutores sin importar dónde se encuentren.

Una habilidad, es decir, las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), los dispositivos móviles y las redes sociales, los jóvenes de nuestro país ya cuentan con estas habilidades, que pueden ayudarles a comprender lo que está sucediendo en este campo y a establecer conexiones con sus intereses públicos. De hecho, la gran mayoría de ellos pueden considerarse nativos digitales, lo que significa que su contribución tecnológica a la industria parece fuera de toda duda. A su vez, esta contribución conducirá a una mayor versatilidad y capacidad de resolución en el departamento.

También se debe prestar atención al potencial de los teléfonos inteligentes para administrar datos agrícolas, comercializar productos, responder de inmediato a cualquier situación que pueda ocurrir, controlar el inventario o los pronósticos de producción y organizar las etapas de siembra.

La nuevas herramientas informática ha facilitado especialmente el registro de los productos fitosanitarios utilizados por los agricultores en sus cultivos, un registro obligatorio según la legislación vigente y hasta ahora se ha realizado de forma manual.

En definitiva, aunque la agricultura aún no ha entrado en el ranking de las industrias más atractivas, lo cierto es que tiene un gran potencial en cuanto a modernización, cualificación, internacionalización, TIC y nuevas tendencias, ámbitos que nuestros profesionales más jóvenes ya dominan y que representan oportunidades reales de  desarrollo en un sector como el agrícola que, accionando los mecanismos adecuados, puede evolucionar hasta cotas insospechadas.

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